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La Casita del Árbol le ofrece a sus estudiantes una educación alternativa centrada en el bienestar emocional, físico, cognitivo, social, lingüístico y creativo de cada niño y niña. Nuestros programas educativos enriquecen la vida de la niñez que atendemos al proveerles diversas experiencias que les ayudan a: conocerse a sí mismos, ponerse en contacto con su cuerpo, sus pensamientos y sus emociones, establecer relaciones sociales positivas, apreciar y respetar el ambiente que nos rodea, a la vez que aprenden y dominan las destrezas y conocimientos requeridos para su nivel. Partimos de la premisa que las Experiencias Educativas Significativas no están dirigidas por estándares… están dirigidas por las necesidades e intereses de los seres humanos que la comparten. Nuestro currículo es emergente, es un proceso dinámico de exploración, investigación y experimentación que se planifica y se desarrolla al encontrar un interés en común entre l@s chic@s y su Facilitador@ Educativ@. Nuestr@s chic@s son los protagonistas de su experiencia educativa ya que el proceso creativo, el contexto, las ideas y el conocimiento previo que empujan y sostienen estos proyectos viene de cada grupo como comunidad educativa particular.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Viviendas Naturales 5; El Iglú

Como parte de nuestro estudio sobre las Viviendas Naturales, esta semana investigamos sobre el iglú. No se si saben, pero parte de mi Filosofía Educativa es llevar lo que estudiamos a una experiencia vivencial, lo más concreta posible. Hacer esto con el iglú fue bastante retante... ya que en la isla caribeña en la que habitamos no hay hielo mas que en los congeladores y solo hay nieve en los carritos de "piraguas".

Pero aunque no lo imaginé posible, lo logramos y el proceso fue una experiencia de aprendizaje fenomenal.

Comenzamos nuestro estudio con una investigación acerca de la construcción de un iglú. Aquí les dejo con las anotaciones de nuestra estudiante de tercero:

Primero de dibuja el círculo y comienzan a cortarse los cubos de hielo.

Mientras íbamos estudiando cómo se construía el iglú fuimos explorando distintas ideas de cómo podríamos hacer un modelo de iglú en Puerto Rico. Encontramos varias opciones en la red cibernética, pero ninguna nos llamó la atención. Un buen resumen de las opciones, lo encuentran AQUÍ.

En la primera fila se cortan unos cubos en forma de rampa.

Lo primero que pensamos fue hacer el iglú con arena... aquí no hay nieve, pero si hay muchas playas, con arenas de todo tipo...

Los cubos van subiendo en forma de espiral.

Habíamos tratado una vez un modelo con cubos de azúcar y glaseado de vainilla, (mientras estudiábamos la vida en las Regiones Polares) pero no nos encantó ni el proceso, ni el resultado.

La construcción en espiral y la forma de domo, hacen que el iglú sea una estructura muy fuerte.

Discutiendo nuestro dilema con un amigo, nos dio la idea de utilizar un bloque de hielo y raspador de piraguas para hacer nieve... Pero habíamos leído que la nieve tiene que estar bien compactada para poder hacer los cubos. Entonces a Lola se le ocurrió utilizar cubos de hielo y este fue el empujón que necesitábamos para lanzarnos de cabeza.

Así se ve un iglú por dentro...

Entoces comenzó la aventura... Nos fuimos a la habitación, prendimos el aire acondicionado en lo máximo y subimos con todo nuestro equipo de "construcción":

Máquina de hacer "nieve"
Cubetas de Hielo (hielo en cubos)
Hielo adicional (para triturar en la máquina de nieve)
Guantes de frío (aunque nosotros no teníamos es un buen recurso)


El proceso entero fue divertidísimo. Comenzamos haciendo nieve, mucha nieve, hasta que llenamos la gaveta de la máquina.Luego comenzamos a colocar la primera fila de cubos de hielo (que ya estaban derritiéndose) y nieve.


Comenzamos a darnos cuenta de que construir un iglú se ve mucho más fácil de lo que realmente es, sobretodo si tomamos en cuenta que cada uno de los bloques que utilizan los inuit (nativos del norte) pesaba más o menos 40 libras.


Además nos dimos cuenta de que sus condiciones de vida son extremas. Sabemos que en nuestro cuarto no hace tanto frío (60 grados F) como en el Ártico (-30 grados F, o más frío) y nosotros nos estábamos congelando las manos.


Pudimos entender por qué se ponen ropas tan gruesas y peluditas...


De hecho mientras trabajábamos, deseamos tener unos guantes peluditos por dentro como los de ellos para no sentir que se nos caían los dedos."Esto es una oportunidad única, hacer un iglú en Puerto Rico, hay que esforzarnos"... decía Lola mientras colocaba los últimos bloques de su modelo.


Tan pronto terminó lo miró y dijo: "parece una piragua gigante, que tal si le echamos sirop de tamarindo y nos lo comemos los tres ahora mismo" ¡Dale!


Así fue como llegamos a este producto, que se ve chulo, pero el proceso es lo que realmente valoro...

Anímense, hagan un iglú en casa...
K

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