Cocina “Orgánica” que estimula la
Exploración Natural y promueve la
Creatividad…
Luego de un fuerte aguacero y una tormenta eléctrica, salimos al patio a aprovechar el sol que se volvió a asomar. Estamos teniendo problemas de desagüe y cada vez que llueve un poco se inunda la terraza y el huerto. Lola comenzó
salvando varios renacuajos que encontró nadando en la terraza. Los atrapa utilizando una hoja para no hacerles daño y luego los coloca en un frasco. Ya tiene hasta una técnica y todo (es una actividad habitual desde que estudiamos los reptiles el verano pasado)… Mientras buscaba un charco apropiado para ellos encontró un lodazal en el huerto. ¿“Hay semillas ahí”? me preguntó. Cuando le dije que no, comenzó a explorar el barro
con sus manos. La invité a buscar varios utensilios de cocina en la casita del árbol (mientras yo buscaba mi cámara) y esto es lo que ocurrió.

Como realmente se veía incómoda trabajando ahí, la invité a llevar esto a su cocina y respondió con entusiasmo… ¡Dale, cocinamos sopa… y leche con chocolate… y café…!
Le pedí que me diera un momento para reorganizar el área y así quedó nuestra Cocina de Lodo:

Comenzó a explorar muy concentrada. Manipuló el agua y el fango moviéndolos de un recipiente a otro y haciendo diversas mezclas. Hizo varias
observaciones científicas importantes (como por ejemplo que cuando hecha un poco de lodo en un recipiente con mucha agua el lodo se “esconde en el fondo”) y discutimos de forma sencilla las razones por las cuales esto sucede y formas de cambiar el resultado (mezclando, añadiendo menos agua sobre más lodo, etc.).

Para que este juego promueva su
creatividad, es muy importante dejar que l@s chic@s exploren al máximo con la menor cantidad de intervenciones. De vez en cuando has
preguntas abiertas como por ejemplo: ¿Qué es eso que estas cocinando? ¿Qué otros ingredientes crees que le podrías añadir? ¿A qué otra cosa tu crees que se parece?

El lodo es un medio fascinante de
exploración natural y esta cocina de lodo es algo que pienso integrar por un tiempo en el patio de mi salón de clases tan pronto comiencen las clases. Estoy ansiosa por observar las exploraciones de mis chic@s con este medio y las interacciones entre ell@s mientras juegan e investigan…

Lola exploró libremente por un periodo de 30 minutos y en un momento dado, me miró y me dijo “ahora te toca a ti, tu cocinas”… Aproveché la oportunidad para hacer un pastel de chocolate… Mientras lo preparaba, fui
describiendo todo el proceso. Finalmente dije en voz alta “Creo que le falta algo… ¡Ya se! (caminé al huerto y regresé con una hoja de menta) ¡Listo!”

Lola respondió “Ahora es mi turno… ¿qué te parece si somos chefs de pastelería? (tenemos un libro de Barbie que presenta este término), ¡Sííííí!, y esto es una pastelería… y tendremos clientes…

Regresó a su estado concentrado y aplicó todo lo que había observado mientras yo preparaba el mío (le echó un poco más de agua)… Apretó bien el lodo en la olla y lo puso a “cocinar”. Luego, separó el pastel del “molde” con un cuchillo…

Colocó un plato sobre el “molde” y lo viró… luego levantó el mismo apretando los lados para dejar el pastel caer.

Entonces salió al huerto a buscar una hoja para decorar su pastel, regresó diciendo “
limoncillo para el mío,
este es mi olor favorito del huerto”… Luego los pusimos a reposar en la ventana…

Ahora su imaginación dirigía el juego y comenzó a hacer “trufas de chocolate” de las que le gustan a Badou…

“Estas son las favoritas de mis clientes”, me dijo, “por eso tengo que hacer muchas”… “Todo el mundo me pide trufas…trufas, trufas, trufas… bueno y dos personas me piden pastel… de menta y de limón”…

“A las personas les encantan mis trufas porque yo las cocino muy bien”, añade, “ he practicado mucho y ahora mis trufas son mejores,
eso pasa cuando practicas mucho (te salen mejor las cosas)”

Ponemos una trufa en el “mostrador” y comienzan a llegar los clientes…

Lo que ayer era la torre de Rapunzel, hoy se convirtió en una mesa… Lola entraba y salía de la cocina atendiendo las órdenes de todos.

Luego los dos pasteles se convirtieron en uno… no, en una montaña… en un volcán… La exploración continuó en la mesa por un periodo de 30 minutos más… Para un total de 1 hora y 40 minutos de juego creativo ininterrumpido.

Culminando con un
“spa de fango” para la cara, brazos y manos… Ah y una hermosa escultura multimedios…

Estamos en la época “antibacterial”; todo es antibacterial hoy día… El jabón de bañarse, el de lavarse las manos, el jabón de fregar, el de mapear, el de limpiar los cristales y superficies del hogar… y por si acaso, andamos con un antibacterial en la cartera.
Como maestra he observado como cada año l@s chic@s se ensucian menos durante el periodo de patio. Entiendo que esto se debe en parte a las reacciones de mamá y papá cuando ven la ropa sucia; ¡Nen@, mira para allá como me has puesto ese pantalón nuevo! (como si no hubiesen ya varios productos, antibacteriales, para sacar las manchas de grama y fango). Por otro lado l@s chic@s tienen la impresión de que si se ensucian las manos se van a enfermar.
Les propongo crear una generación diferente. Vamos a motivar a nuestr@s chic@s a explorar al aire libre, a interactuar con la naturaleza, a aprender sobre las propiedades del agua y de la tierra (pero no de un libro, sino mediante su juego creativo y espontáneo).
Esto no se puede hacer con las manos limpias...