
Para esta exploración necesitarás;
o Un bloque de hielo (lo hicimos reusando un frasco plástico de jugo de manzana).
o Una bandeja
o Acuarela líquida de varios colores (puedes utilizar témpera aguada)
o Goteros
Prepara el área de trabajo colocando de forma organizada todos los materiales e instrumentos necesarios para la exploración. Esta exploración provoca bastante desorden, ten a la mano papel toalla y un cubo (para vaciar la bandeja de vez en cuando y que no se desborde).

Coloca el cubo (o figura) de hielo sobre la bandeja e invita a tu chic@ a explorar con sus manos.

Lola comenzó de inmediato a pasar sus manos frías por su cara. ¡Qué refrescante decía!
Luego de explorar con las manos un rato, invítal@ a añadir sal…

La sal provoca cambios en el “bloque de hielo” bastante rápido. Lo primero que notamos es que comenzó a agrietarse y mientras se agrietaba hacía un sonido particular.

Luego nos percatamos de que se comenzó a formar un charco de agua debajo del bloque.

La invité a utilizar el gotero y se mojó los brazos con “gotitas de agua refrescante”.

Luego continuó mojando su cara (acaba de pasar una tormenta sobre Puerto Rico y hoy hace un calor increíble).

Comenzamos a añadir la pintura de acuarela con el gotero…
Aprovecha este momento para ayudar a tu chic@ a observar detalles.

Háblale sobre lo que observas… cómo la pintura se desliza sobre el hielo, como el hielo va adquiriendo diversas texturas, cómo los colores se mezclan en algunos lugares…

A medida que añadimos colores cada lado de nuestro bloque se convirtió en un “canvas” donde pudimos observar unas “pinturas” hermosas. Aquí están nuestras favoritas…




Añadimos más sal… Y continuamos explorando…

Los cambios en la textura del hielo causados por la sal nos sorprendieron muchísimo.

La danza de los colores sobre el hielo es un espectáculo verdaderamente fascinante y cambiante.

Trabajamos en esta exploración por una hora y veinte minutos… Cuando Lola perdió el interés en agregar pintura, le ofrecí objetos de metal y manipuló el bloque haciendo un trabajo de tallado espontáneo. Logró hacer túneles (con entrada y salida) y varios hoyos profundos. Cuando perdió el interés nuevamente le dije que podía derretir el hielo añadiendo agua templada. Aquí jugó un rato con las piscinas que se formaban y con los túneles de agua que se hicieron más grandes rápidamente.

Esta es la escultura final…
